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miércoles, 8 de junio de 2011

La próxima Festa do Albariño incluye un homenaje al escritor Álvaro Cunqueiro

Cambados quiere honrar la figura de uno de los grandes impulsores de la fiesta del vino
 04:30
Álvaro Cunqueiro será uno de los protagonistas de la próxima Festa do Albariño.  // Iñaki Abella
Álvaro Cunqueiro será uno de los protagonistas de la próxima Festa do Albariño. // Iñaki Abella
a.martínez - Cambados El Concello de Cambados quiere brindar un homenaje a Álvaro Cunqueiro con motivo del centenario de su nacimiento, que se celebra en este 2011. Cunqueiro nació en Mondoñedo, pero mantuvo durante mucho tiempo una estrecha relación con Cambados. De hecho, su padre era cambadés y tiempo después él se convertiría en uno de los grandes animadores de la Festa do Albariño.
La intención del ayuntamiento es realizar el homenaje precisamente durante la Festa do Albariño, que este año se celebra en la primera semana del mes de agosto. Será la Concellería de Cultura del nuevo mandato –que volverá a desempeñar el actual alcalde, Luis Aragunde– la que se ocupe de programar los actos.
Por el momento se barajan una exposición fotográfica sobre la relación de Cunqueiro con Cambados y con la Festa do Albariño –que cumple 59 años–, una conferencia o mesa redonda de especialistas en la vida y la obra del autor de "Merlín e familia", o incluso alguna actividad de tipo gastronómico, pues la cocina fue uno de los temas más recurrentes en la obra cunqueiriana.
Álvaro Cunqueiro está considerado como uno de los mejores escritores gallegos de todos los tiempos. Es natural de Mondoñedo (Lugo), si bien vivió también muchos años en Vigo, donde fue director de FARO. En Cambados está considerado como uno de los mayores valedores del Albariño, ya que promocionó la fiesta a través del periódico que dirigía, y acudía con asiduidad a las comidas de confraternidad que se celebraban en Cambados cada primer domingo de agosto.
De hecho, compartía las tareas de pregonero y cronista con José María Castroviejo.

lunes, 6 de junio de 2011

Cunqueiro en su universo


Hijo de la tierra que dio a la historia de la creación en gallego y en castellano una lista de nombres como los de Ramón del Valle-Inclán, Torrente Ballester, Castroviejo o Camilo José Cela, Cunqueiro es responsable de una fabulosa obra narrativa
El Comercio / 06.06.11 - 02:39 -
Anclada en perpetuo mirar de bronce hacia los rosetones ojivales de la catedral, aguanta hoy, frente al monumento que fundara el obispo Martiño, la figura sedente de aquel gallego que tanto paseó y tanto quiso las rúas de su entorno familiar. Aquí vive, aunque en cuerpo metálico, don Álvaro Cunqueiro Mora, hijo de esta ciudad de Mondoñedo, capital de una diócesis que tuvo como obispo a fray Antonio de Guevara, cronista de Carlos V y autor de 'Menosprecio de corte y alabanza de aldea'. Aquí aguanta y se ennoblece al paso del tiempo la estatua de don Álvaro, ante la que se detienen un momento y se retratan los peregrinos del Camino de Santiago que visitan la plaza, entre la rapacería que chilla y alboroza, la dulzura del 'orvallo' que cae y las campanadas de la torre vieja que llaman al oficio. Aquí tenemos, perenne y silencioso, aquel que tanto habló en lenguaje florido, el maestro de la prosa rica y frondosa que bebió de su tierra nativa, que elevó en fantasías de altos vuelos y fue capaz de que en ella encarnara el espíritu del alma galaica. Aquí está, en todos los días del año mindoniense, la estatua de don Álvaro. Al lado del lugar donde el mariscal Pedro Pardo de Cela -caballero del siglo XV a quien muchos tienen por símbolo de las antiguas libertades gallegas-, partidario de Juana la Beltraneja, fue decapitado en 1483, junto a su hijo.


En la leyenda que encabeza la estatua se recuerda el año en que don Álvaro vino al mundo, 1911, y hoy, un siglo después, los que admiramos al gran escritor estamos obligados, aunque no sea más que para cumplir el ritual pasajero de elogiar humildemente su figura, a detenernos un momento, rastrear en los estantes de nuestra biblioteca y abrir cualquier libro de los escritos por el ilustre gallego. En mi caso particular acudo a un nutrido volumen de tan hermoso continente como belleza a que su contenido es merecedor. Hablo de 'El laberinto habitado' (Nigratrea, 2007), una copiosa recoplación de los artículos que el escritor publicó en la revista catalana 'Destino' entre 1961 y 1976. Son más de tres centenares los artículos recogidos aquí por la filóloga gallega María Liñeira, de la Universidad de Santiago de Compostela. Y aparecen en ellos, clasificados en diversas secciones, los motivos queridos e irrenunciables de la prosa cunqueriana, es decir, los textos mágicos en que se invocan brujas, demonios y unicornios; los personajes excéntricos o pintorescos, como la reina de Saba o la bella y escandalosa bailarina Clèo de Merode; los mitos populares gallegos; el recurrente Camino de Santiago, con sus animadas historias de pícaros, devotos y peregrinos mundanos; las ocurrentes y sabias recetas gastronómicas y, en fin, las amenas alusiones a santos, tradiciones paganas y otras disquisiciones entretenidas, todas ellas tratadas con la sabia mezcla de humor, erudición y ensoñaciones que Cunqueiro supo llevar a su obra literaria.


Hijo de la tierra que dio a la historia de la creación en gallego y en castellano una lista de nombres tan relevantes como los de don Ramón del Valle-Inclán (por cierto, primo de la abuela materna de Cunqueiro), Torrente Ballester, Castroviejo o Camilo José Cela, Álvaro Cunqueiro es responsable de una fabulosa obra narrativa tan hondamente enraizada en el paisaje y el paisanaje de Galicia que, precisamente por ello, alcanza la más alta cota de lo universal. La abigarrada galería de personajes cunquerianos es gallega, pero pertenece a cualquier parte del mundo. Las andanzas de Merlín pueden tener su base en los asuntos tomados de la fantástica tradición oral del país gallego, pero las cosas que le pasan al mago rebasan los límites geográficos: 'A veces, por hacer fiesta -dice el escritor-, el señor Merlín salía a la era, y en una copa de cristal llena de agua vertía dos o tres gotas del licor que él llamaba 'de los países', y sonriendo, con aquella abierta sonrisa que le llenaba el franco rostro como llena el sol de la mañana, nos preguntaba de qué color queríamos ver el mundo'. Para Cunqueiro, el mundo es Galicia, pero Galicia está en cualquier rincón del planeta. Así, el escritor nos recuerda que el aojamiento de una vaca gallega es, en esencia, el mismo que se da en Polinesia; que la Ítaca de Ulises cabe en la boca de la ría de Arousa y que Ricardo Corazón de León, Beatriz o Julieta son personajes tan universales como la encarnación galaica a que él los lleva. Y los insólitos sucesos que el de Mondoñedo nos relata están envueltos en el humor y la retranca gallegos pero poseen categoría intemporal y cosmopolita, como en el caso de la doncella que empreñó en Alsacia después de haber pisado en el campo 'una yerba muy fuerte' y hubo de recorrer, aturdida y espantada, el Camino de Santiago. O en la historia del mensajero que Herodes envía a Fisterra 'para avisar que hay que degollar a los Inocentes'. Y en la curiosa crónica donde se habla de vinos y que don Álvaro cierra con un brindis 'por Shakespeare, por Falstaff, por los alegres bebedores de la 'Media Luna''...


Alquimista de la palabra, forjador de un desusado universo habitado por fantasmas y sortilegios medievales; dominador del lenguaje, cocinero o sollastre de recetas culinarias poéticas e imposibles, don Álvaro Cunqueiro Mora queda sentado aquí, frente a la catedral de Mondoñedo -la ciudad 'rica en pan, en aguas y en latín'-, hecho estatua de bronce y memoria, viendo cómo se apresura a lo largo de toda Galicia el tropel de ciudadanos que empiezan a celebrar, con toda justicia, el centenario de su nacimiento.



domingo, 29 de mayo de 2011

100 AÑOS DE CUNQUEIRO

Mondoñedo das Mil primaveiras mais, unha pequena lembranza  de Cunqueiro, que pouco a pouco iremos poñendo no noso blog, videos, comentarios......
Escomenzamos con esta preciosa cancion que se poide escoitar o final da entrevista con Luis Emilio Batallan.

Luis Emilio Batallán - Cantautor

"Musiqué ´Quen puidera namorala´ sin permiso de Cunqueiro, que solo se enfadó"

El cantautor del célebre elepé "Aí vén o maio"presenta hoy nuevos poemas musicados




Nacido en Santiago de Compostela, dentro de su polifacética actividad vital fue presidente del club de fútbol Pontevedra. Es médico rural en Moraña y tiene dos hijas, Carlota y Dinorah. Destacan sus discos y "Aí ven o maio" (Ahí viene el mayo) y Ballet da nena" (Ballet de la niña). En el último, "Tu retrato" (2007), colaboran Pablo Milanés y Joaquín Sabina. 
ELENA OCAMPO - VIGO Toda una generación ha crecido con la melodía de “Quen puidera namorala” silbando en el oído como una canción de cuna. El músico responsable, Luis Emilio Batallán, ha publicado cuatro discos en cuatro décadas pero, sin duda, fue ese primer elepé “Aí ven o maio”–editado en 1975– el que marcó diferencia. Rompió la regla, hace más de tres décadas. Y ahora, treinta años después de la muerte de Álvaro Cunqueiro, autor de los versos de esa canción, Batallán trae del recuerdo al escritor mindoniense. También lo hará con música en un acto hoy en Vigo en homenaje a Cunqueiro. Por vocación, Luis Emilio Batallán vistió bata blanca. Con la misma convicción que hizo letras propias y puso música a letras de escritores como Uxío Novoneyra, Neira Vilas, Rosalía de Castro, Celso Emilio Ferreiro y Manoel Antonio.

–¿Ha musicado algún nuevo poema para hoy?


–Es una sorpresa, pero sí musiqué un poema con motivo del acto de hoy, precisamente.

–¿No nos puede adelantar nada de esas músicas inéditas?


–Básicamente, hay una letra que empieza así: “Hai unha india louvada/ alá no fondal do mar/ ten bois de color do tempo/ e pastoras de cristal”.

–¿Tocará “Quen puidera namorala”?


–Sí. El otro es ese poema que musiqué hace tantos años en “Aí vén o maio”. También hablaré de la importancia que tiene Cunqueiro para las letras gallegas...

–Habrá momentos emotivos.


–Lo más importante creo que es hablar y recordar anécdotas con personas que lo conocieron en vida. Yo también tengo alguna, pero prefiero dejarla para comentar mañana.

–¿Cómo comenzó su relación con Cunqueiro?


–Pues, realmente, no comenzó bien. Yo musiqué sus versos “No niño novo do vento/ hai unha pomba dourada” [la letra de “Quen puidera namorala”] sin autorización de Cunqueiro. Él le dijo a amigos míos comunes, en el 1978 que estaba muy cabreado conmigo. Se enfadó mucho. Y yo tenía problemas para cobrar los derechos de autor musical, si no me autorizaba él. Y a la inversa, tampoco. Así que tuve que pedir una conversación con él y fue muy graciosa.

–¿Graciosa?


–Sí lo fue, porque comenzamos hablando de esa letra, “No niño novo do vento...” y acabamos hablando de mi apellido. Él sostenía que es de origen armenio Batallán y yo sostenía que no...

–¿Cómo quedó esa negociación, finalmente, lo autorizó?


–Finalmente lo autorizó sin poblema, llegamos pronto a un acuerdo. La canción tuvo tanto éxito que había bastante dinero asociado. Pero estuvo una época cabreado. Yo, realmente, grabé el poema y lo metí en el disco sin su permiso, la culpa fue mía. Pensé que era una cosa discográfica, en aquel momento era un novato en esto de la música... Y el disco salió con la letra de Álvaro Cunqueiro, sin autorización.

– Y él, ¿solo se cabreó?


–Sí. Podía haber tomado medidas más drásticas. No pasamos mucho tiempo debatiendo.

– ¿Qué faceta de ese personaje destacaría más?


–Era una persona con un talendo fuera de serie. Y con una fantasía e imaginación portentosa. A mí, todas. Tanto en gallego como en castellano, la poesía y las cantigas de las que saqué los poemas más musicables, la poesía de vanguardia o “As crónicas de Sochantre”. Era un portento como escritor. Y creo que es uno de los escritores gallegos que tiene intelecto y poso suficiente para llegar a Nobel. Tiene esa chispa y ese carácter especial, propio del realismo mágico. Yo lo definiría como un escritor muy gallego, pero muy universal. Lo comparo con Rosalía y Curros.